lunes, 4 de junio de 2012

"LIBRO DE FAMILIA"


Hermanos con libro de familia
Tras tener dos hijos y llevar juntos 37 años, los hermanos de Cambre ya son oficialmente familia

Escrito por: Dolores Vázquez
A Coruña / la voz  04 de junio de 2012 05:00 GMT

Daniel tiene 57 años, Rosa María 53, y llevan más de media vida juntos, 37 años para ser exactos. Son familia de sangre, porque son hermanos, los más conocidos de Cambre, los Moya Peña, ya que son pareja y tienen dos hijos en común: Cristina, de 26 años, e Iván, de 19. Su caso se hizo famoso cuando inauguraron el registro de uniones libres del Concello de Cambre en 1997 e incluso de su singular unión se hizo una película, Más que hermanos, que cuenta cómo se enamoraron sin saber que compartían padres y que cómo después les fue imposible, aunque lo intentaron, vivir separados. Ahora vuelven a ser noticia porque han conseguido tener un libro de familia que reconozca, al menos, su unión y los dos hijos que tienen en común.
«Llevé a la Fiscalía a juicio y gané, ahora mis hijos son míos, me han puesto en el libro de familia, soy el cabeza de familia», reconoce satisfecho Daniel, que matiza que ahora sus vástagos ya se apellidan Moya Moya. Si lo que consideran un «gran logro» lo hubieran conseguido antes, su familia, cree, no tendría que haber pasado situaciones que complicaron la infancia de sus hijos, como que Rosa fuese considerada legalmente como madre soltera o él como tío de ambos. Asegura que cuestiones como firmar la documentación del colegio de los niños le estaban vetadas y recuerda los problemas que ocasionaba el simple encargo de un árbol genealógico como trabajo para clase.
«Si nos hubieran reconocido antes se habían evitado las preguntas de los críos, las maldades, aunque ellos nunca tuvieron problemas porque lo supieron desde pequeños», explica Rosa. Para Daniel, el nuevo libro de familia, que muestra orgulloso, «ya es el reconocimiento de que Rosa es mi mujer».
Los conocidos como hermanos de Cambre han vuelto al hogar familiar en la parroquia cambresa de Cecebre, detrás de la casa que en su día fue de Wenceslao Fernández Flórez. Su situación económica, como la de muchas familias que dependían de la construcción, es complicada. Daniel es alicatador, un oficio que quería que aprendiera su hijo, pero ahora no hay trabajo y cobra el paro, al igual que su hija, que vive, con sus dos hijos, con ellos. Sin embargo, él se muestra optimista. «Ya hemos pasado muchas crisis», dice.
                                                         Fuente: www.lavozdegalicia.es

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